viernes, 10 de marzo de 2017

Félix Roquero (y amigos), Sevilla 09/03/2017

Presentación del álbum "Al natural"
Sala Malandar

Félix Roquero: Guitarra
Manuel Nieto: Bajo
Anabel Pérez: Teclado
Marcos Gamero: Batería
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Diego Ruiz: Bajo
Rolando Ochoa: Flauta
Jimmy González: Batería
El Pequeño Carlos: Guitarra
Marcos Munné: Guitarra





Corría el año 90 y en el taller de costura de la madre de Santi nos juntábamos a tocar. Ya nos salía el riff del Smoke On the Water y estábamos muy contentos de los progresos cuando un día apareció Félix con sus gafas de culo de botella y su guitarra amarilla con la pegatina de la lengua de los Rolling del Urban Jungle. Se puso a tocar el Star Star y el cabrón la clavaba. Luego se metió con el Honky Tonk Women y nos confesó que se sabía tocar el Love You Live enterito. ¡Será mamarracho el nota este que viene aquí a vacilarnos!. Desde ese día nos tuvimos que rendir a sus pies. Yo de mayor no quería tocar como Eric Clapton. ¡Quería tocar como Félix Roquero!. Blues, Rock, Bluegrass, Swing, Boleros...da igual lo que le eches. Lo toca todo como si se hubiera criado el Memphis, en Chicago, en Nueva Orleans, pero no, es de aquí y anoche rodeado de familiares y amigos nos hizo disfrutar de SU música.


Un tío como Félix que lleva toda la vida tocando en mil y un combos distintos, acompañando a grandes y pequeños, merece dejar un legado con su firma personal, y lo ha conseguido con el disco que acaba de sacar y que presentó anoche. En Al Natural hay ocho temazos del propio Félix, que ha grabado seguro que con mucho cariño acompañado de grandísimos músicos por todos conocidos que han dejado su impronta en el disco con un virtuosismo y sonido cojonudo. Todos instrumentales tenemos ¿rock?, ¿jazz?, ¿jazz-rock?. Da igual. Es un gustazo de disco. E igual de gustazo fue escucharlo en directo al completo interpretado si bien no por exactamente los mismos músicos, sí por otros igual de cojonudos.


Impresionantes fueron todos, pero lo del bajista Manolo Nieto...juega en otra liga. La primera mitad del concierto, con la banda titular y tocando los temas del disco fue quizá la que más me gustó. La primera triada fue insuperable, sobre todo en Coltraneroll. Supongo que el título lo dice todo. A partir de ahí se sucedieron las subidas y bajadas del escenario de colegas y los temas ensayados llevaron a otros pachangueos. El tiempo vuela y pronto llegaron al final del set con un blues de esos que se pueden estirar hasta el infinito y más allá, para terminar con un bis donde interpretaron un tema improvisado, aunque nadie lo creería si no se lo dijeran. Desde luego que todos parecieron pasarlo bien durante toda la velada aunque sin duda el que mejor se lo estaba pasando era Félix. Me alegro mucho por ti compañero. Te lo mereces.

Repertorio:
Aquí tresillo aquí te mato
Más de lo mis
Coltraneroll
Samba do narciso
Cuestión de confianza
A bocajarro
Ma non cantábile
Tito Bill / Down the Coast
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Improvisación


lunes, 27 de febrero de 2017

Brad Mehldau Trio, Sevilla 26/02/2017

Auditorio Box

Brad Mehldau: Piano
Larry Grenadier: Contrabajo
Jeff Ballard: Batería

Con mucho entusiasmo como siempre recibo la noticia de que Brad Mehldau vuelve a visitarnos. Esta vez viene en formato trío pero eso es lo de menos. En cualquier formación o con cualquier acompañante, un concierto de Mehldau es una delicia que nadie debe perderse, sobretodo si se es amante del Jazz. Yo, como tantos otros, lo descubrí cuando me enteré que había por ahí un pianista de Jazz que hacía versiones de Radiohead. La primera vez que se me puso a tiro fue en el 2004, en el Teatro Central y en formato trío, con Larry Grenadier y mi admirado Jorge Rossy. A partir de ahí, como colíder con Pat Metheny, a dúo con Joshua Redman o en solitario...han sido cinco maravillosas veces contando la de anoche.

Localidades de lujo en el flamante auditorio Box

Cada vez que escucho a Brad Mehldau me envuelven y me embriagan las notas que salen de ese piano tocado por esos deditos. Verlo tocar además en directo es una experiencia única, que no puedo asemejar a la que haya tenido con ningún otro pianista (y he visto muchos). Verlo pellizcar las teclas, aporrearlas, cambiar de manos, contonearse sobre blancas y negras, escuchar esas melodías, propias y ajenas...es una experiencia muy gratificante. Yo no soy músico ni sé mucho de música por lo que no sé qué técnica o virtuosismo hay detrás de esa experiencia. Para eso mejor escuchar a músicos hablando del músico, como en el magnífico programa del amigo Ramón García.


Anoche, con sus acompañantes y sin duda amigos Larry Grenadier y Jeff Ballard, nos regaló un repertorio de lo más interesante. Para empezar una tripleta de temas inéditos, según palabras del propio Mehldau. Un primer tema propio denominado, si mi oído no me engaña, Gentle John, muy del estilo compositivo de Mehldau, seguido de un segundo tema también propio denominado Strange Gift. Hasta aquí, debo decir que me rechinó un poco el toque de Jeff Ballard. Con una doble caja en su set de batería que le hacía sonar un poco estridente, me daba la impresión que no acababa de coger el pulso de Mehldau y Grenadier, haciéndome echar de menos a su antecesor Jorge Rossy, pero en el tercer tema de título por definir, se resarció totalmente y a base de sudar la camiseta (literalmente) nos demostró por qué él y no otro está en este trío.


Tras un pequeño mosqueo con el técnico de luces, Brad nos sigue presentando los temas, pasando ahora a un set de versiones. Empezando por una bossa nova del brasileño Chico Buarque, pasando por I Concentrate On You, de Cole Porter y presente en su último disco como trío, Blues and Ballads (2016), continuando con una incendiaria Airegin de Sonny Rollins, y finalizando de forma sosegada con una última versión de Sidney Bechet: Si tu vois ma mère. El talento de Brad Mehldau para las versiones es impresionante. Nadie como él lleva un tema ajeno a un terreno tan personal y redefinido. No por nada fue a través de las versiones que consiguió atraparme. Destacar en esta parte del concierto la labor de sus acompañantes que se salen literalmente en ese tour de force que fue Airegein. Grandes Larry y Jeff.

Con esta posturita se emboba Mehldau ante el solo de batería de Ballard

Y en un suspiro, como suele ocurrir, llegamos a los bises, con el West Coast Blues (gracias Ramón) de Wes Montgomery y una última versión, la también muy brasileira It Might As Well Be Spring. Brad se despide, se esfuerza por hablar en español, y deja a todo el auditorio en pie, satisfecho de lo visto y convencido de que la entrada valía los leuros pagados por ella.

La camisa de Ballard no es de diseño. Sudó la gota gorda.

Me he metido mucho con Brad Mehldau. ¿Qué queréis que os diga?....prácticamente en todos y cada uno de los conciertos ha habido algo que le ha molestado y que ya no ha podido borrar de su cara la expresión de mosqueo. En lo musical nunca ha parecido restarle pero desde luego no es alguien a quien me acercaría a pedirle un autógrafo. Anoche fue diferente. A pesar del encontronazo con el técnico de luces ("this is not a lights show!", le recriminó), se mostró muy agradable con la audiencia durante todo el concierto y me caí de espaldas cuando, minutos después de finalizar, apareció por el hall del auditorio y se prestó a hacerse fotos y firmar discos con los cuatro gatos que aún quedábamos por allí. Fue el colofón a una noche especial. Gracias Brad.


Setlist:

Gentle John
Strange Gift
Untitled
Valsa Brasileira (Chico Buarque)
I Concentrate On You (Cole Porter)
Airegin (Sonny Rollins)
Si tu vois ma mère (Sidney Bechet)
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West Coast Blues (Wes Montgomery)
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It Might As Well Be Spring (Hammerstein/Rodgers)








domingo, 18 de septiembre de 2016

Raúl Rodríguez & Jackson Browne, Sevilla 15/09/2016

Monasterio de La Cartuja

Raúl Rodríguez: Tres Flamenco, Guitarra, Voz
Jackson Browne: Voz, Guitarra
Mario Mas: Guitarra
Guillem Aguilar: Bajo
Aleix Tobías: Batería
Pablo Martín Jones: Percusión
Kiko Veneno: Voz

Song and Son. Este es el nombre del espectáculo que presentan en una breve gira española de cinco conciertos. ¿Es un concierto de Raúl Rodríguez con Jackson Browne de invitado?, ¿es un concierto de Jakson Browne con Raúl Rodríguez de telonero?, ¿es un revival de aquella gira del 2006?...no lo sé. Sólo sabía que me gusta Jackson Browne y flipo con el toque de Raúl Rodríguez, así que no me lo pensé dos veces.


El concierto comienza con Raúl Rodríguez y su banda tocando temas de su disco-libro Razón de Son (2014). Primer disco en solitario donde Raúl canta y compone casi todo y donde suenan fandangos, bulerías, blues...Pues eso es lo que sonó en esa primera parte junto con algunos temas nuevos, supongo que de su próximo disco, y que según decía estaba presentando esa noche aquí, en Sevilla, como no podría ser de otra forma. Raúl toca el tres flamenco, invención suya y adaptación del tres cubano. Es una especie de guitarra de seis cuerdas pero agrupadas a pares. No me pregunten más. El caso es que el tío lo domina y saca de él unos sonidos maravillosos que marcan sus composiciones. La banda es cojonuda y los casi 45 minutos de esta primera parte pasan deliciosamente.


Ya desde el primer tema de la noche, Jackson Browne está sentado a un lateral del escenario, hablando con su técnico de guitarras, pero sin perder ojo a la actuación de Raúl y Compañía. Parece pasarlo bien. Raúl introduce el tema que da sentido a todo, al show, a la colaboración, a que estemos ahí. Se trata de Let the Rhythm Lead, el que da entrada a Jakson Browne al escenario. Un tema puro ritmo y que hace ponernos a todos los vellos de punta, sobretodo por la entrada de Browne. Ya a partir de aquí, el escenario es de Browne. Con guitarras acústicas que cambia prácticamente para cada tema, inicia un repertorio clásico y no tan clásico, desde el These Days del maravilloso For Everyman (1973) hasta Live Nude Cabaret del no menos bueno Time the Conqueror (2008). Un set the canciones en el que abundan proclamas políticas y antibelicistas como por ejemplo en Live in the Balance, donde Raúl Rodríguez introduce y canta letras en castellano. La verdad es que, sin dejar de ser una banda que está acompañando las canciones de Jackson Browne, tanto Raúl como su gente son capaces de meter su propio toque y estilo sin desvirtuar para nada la esencia de la canción y la interpretación de Browne, salvo en el mano a mano que se marcan en Live Nude Cabaret, donde no sabes quién de los dos, a solas en el escenario, es líder y quién el acompañante.


Tremendamente emotiva fue la versión de A Thousand Kisses Deep, de Leonard Cohen. Hay que creer a Jakson Browne cuando dice que es su canción favorita y desde luego lo demuestra poniendo toda el alma en la interpretación. Hacía un siglo que no escuchaba esa canción y ha vuelto a redescubrírmela. La estoy escuchando de nuevo en estos momentos. Tras ésta, habla Jackson Browne de la siguiente canción, Niño, dedicada a un amigo cubano con ritmo en la sangre. Una canción preciosa, muy animada, y que utiliza Raúl Rodríguez para enlazarla con una versión de Volando Voy que, por si alguien tenía dudas, anticipaba lo vendría a continuación.


Hace casi veinte años que en aquel magnífico programa de televisión española llamado Séptimo de Caballería aconteció que Jackson Browne cantara con Kiko Veneno una adaptación del celebérrimo Take It Easy, reconvertido en Tú Tranquilo, con letra en castellano del propio Kiko. Se descojonaba la otra noche Jackson Browne diciendo que no podía creer que una frase como "looking for a lover who won't blow my cover" la transformara en "busco a una amante que no sea peligrosa, religiosa y que me coma como a un bogabante en salsa rosa". Puro Veneno. Y así, con la miel en los labios, llegó el fin de la velada. A Jackson Browne se lo llevaron a dormir corriendo los de seguridad. Creo que al día siguiente le toca Madrid.



Raúl Rodríguez
La lengua corta
Llévame a la mar
Con la guitarra en blanco / Si supiera
Canción del corazón

Raúl Rodríguez & Jackson Browne
Let the Rhythm Lead
These Days
For Everyman
Lives in the Balance
The Crow on the Cradle
Sergio Leone
Live Nude Cabaret
Too Many Angels
A Thousand Kisses Deep
Niño / Volando voy

Raúl Rodríguez & Jakson Browne con Kiko Veneno
La próxima voz que oigas será tu voz (The Next Voice You Hear)
Tú tranquilo (Take It Easy)






sábado, 23 de julio de 2016

Iron Maiden, Sevilla 14/07/2016

+ The Raven Age

Estadio Olímpico

Bruce Dickinson: Voz
Steve Harris: Bajo
Dave Murray: Guitarra
Adrian Smith: Guitarra
Janick Gers: Guitarra
Nicko McBrain: Batería

Yo, he visto cosas que vosotros no creeríais. Tatuajes derretirse como mantequilla en una sartén. He visto 15.000 pollos apiñarse en un gol norte. Oro líquido en macetas de 9 leuros. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia...salvo que lo escriba en el blog.


Bueno, empecemos con la organización. Hay que ser muy cabrón para meter a tanta gente en un espacio de pista tan reducido. Estoy acostumbrado a los apretujones pero lo del concierto de Maiden pasó de castaño oscuro. Con todo un Estadio Olímpico disponible...echad el escenario 20 metros más atrás. Miserables, que sois unos miserables. Claro, es que así el alquiler es más caro pero, a 84 pavos la entrada, yo creo que está más que pagado. De todas formas yo vi el concierto en pista en una posición privilegiada. Lo vi claro y me adelanté a todos. No contaré el secreto.

Vamos ahora al ambiente. Espectacular. La emoción y las ganas flotaban en el aire. A la sombra del viaducto del Alamillo, cientos de jóvenes y no tan jóvenes, de melenudos y calvos, de caballeros y doncellas, bebían, escuchaban música y cantaban, sobretodo cantaban, muchas de las tonadas que sonarían esa noche en apenas hora y media. Navegabas por ese mar de camisetas negras con letras rojas y era como ver un cortometraje de la vida, obra y milagros de ese ser diabólico llamado Eddie, que esta noche se reencarnaría en dios maya.


The warm up corrió a cargo del grupo The Raven Age, grupo del hijo de Steve Harris. Vamos, unos enchufaos. No es que toquen o suenen mal pero el estilo de metal melódico no encaja con los Maiden. No obstante los muchachos se vieron entregados y por momentos consiguieron enaltecer a la audiencia que en ese momento creo que lo que único que deseaba es que entrara Iron Maiden cuanto antes. Pero no sería hasta las 10 de la noche, con puntualidad británica.

Los acordes de Doctor Doctor de UFO empiezan a sonar y ahora, sí que sí, llega el momento. Pequeñas avalanchas, empujones, brazos y puños en alto con el inevitable móvil en el extremo, caras de felicidad...los cinco minutos de canción se hacen eternos, y por fin, cae el telón que deja ver ese escenario inspirado en la civilización maya, con sus pirámides y todos sus avíos, para empezar el concierto con la épica If Eternity Should Fall. Un Bruce Dickinson en envidiable forma corretea por el escenario enfundado en...¡un forro polar!...¿está majara o qué?. El espectáculo es el espectáculo, y si para empezar el concierto ha decidido que es el mejor atuendo pues, el calor no importa. Parece mentira que Dickinson haya sido operado recientemente de un tumor en la bebían. Está ahí, como si no hubieran pasado treinta años del Live After Death. Y están todos: Harris, Murray, Smith, Gers y McBrain. Dicen los puristas a mi alrededor que esto sí es Maiden de verdad y no lo que vino a Dos Hermanas en el 98.


Aunque no he querido ver previamente el setlist, sé de buena tinta que tocan todas las noches el mismo repertorio. El show está ensayado al milímetro y no hay sitio para la improvisación. Entiendo que si te apoyas en una escenografía muy cuidada y currada, no puedes estar cambiándola noche tras noche. Pero bueno, no importa demasiado habida cuenta de que no voy a volver a verlos en esta gira. De hecho es la primera vez que veo un concierto de Iron Maiden. Debo reconocer que empecé a interesarme por ellos muy tarde y en mi juventud eran el blanco de burlas y críticas del sector blusero de la pandilla hacia el sector heavy de la misma. Juegos de niños. Bueno pues parece que el concierto se va a basar en el último disco, cosa que me parece de P.M., ya que es un discazo y están aquí para eso. La gente se lo sabe al dedillo y canta y corea con la misma intensidad que cuando empiezan a aparecer las joyitas del pasado, como Children of the Damned. Aunque cuando suena The Trooper...eso ya es otra cosa. Es ver a Dickinson con la casaca y la Union Jack y todos perder la cabeza. Un éxtasis que que ya no decayó hasta que terminó la siguiente Powerslave. "Screeeaaam for me Seville!!!". Muy emocionante.


Es en The Book of Souls cuando Dickinson se conjura a los dioses mayas ante un humeante caldero consiguiendo que aparezca en escena el Eddie de la portada, de más dos metros, con taparrabos, obsceno, amenazando a todos con un hacha...¡hasta que Dickinson le arranca el corazón y lo lanza al público!. Muy teatral y divertido. A partir de aquí se enfila la recta final con un también muy emocionante Fear of the Dark y que acaba con el tema que da titulo a canción, álbum y grupo. Todo un clásico.


A estas alturas ya está todo el mundo exhausto. El calor y la emoción hace mella pero sabemos que queda un bis, que tiene que ser muy especial. No puede empezar mejor, con ese tributo a la bestia, 666 que jalea todo el mundo para seguir con una también épica Blood Brothers y terminar con otro clásico pero que, no sé, no me parece la mejor forma de acabar un concierto como este. En fin, acabó todo. Lo hemos pasado bien y la gente parece contenta en general. Una asignatura menos. Peste de organización, aunque el desalojo del estadio ha sido el más limpio y rápido que he visto en mi vida.

Setlist:
If Eternity Should Fail
Speed of Light
Children of the Damned
Tears of a Clown
The Red and the Black
The Trooper
Powerslave
Death or Glory
The Book of Souls
Hallowed Be Thy Name
Fear of the Dark
Iron Maiden
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The Number of the Beast
Blood Brothers
Wasted Years


martes, 19 de julio de 2016

Joe Satriani, Sevilla 08/07/2016

Sala Custom

Joe Satriani: Guitarra, (Voz y Armónica en Big Bad Moon)
Mike Keneally: Guitarra, Teclados
Bryan Beller: Bajo
Marco Minnemann: Batería

Gusta la Sala Custom de traer a esos que mi amigo Carrascus llama guitarristas virtuosos coñazos. A ver, así que yo recuerde y haya estado: Paul Gilbert, Steve Vai, Guthrie Govan...ya tocaba Joe Satriani. No hace mucho que lo vi en Córdoba con esta misma banda pero en un reciento más grande. Esta vez esperaba algo más cercano, más directo. El precio de la entrada lo merecía. De momento lo que me encontré fue un calor insoportable. A los laterales del escenario estaban en marcha los clásicos ventiladores de la Custom y que tanto alivian a las primeras filas pero el aire acondicionado no parecía funcionar. O funcionaba muy bajito. En fin, es lo que hay, aunque después he descubierto qué pasaba.


Con absoluta puntualidad empieza el show con el tema que da título al último álbum, Shockwave Supernova (2015). No he escuchado mucho el disco, apenas unas cuantas escuchas los días previos del concierto y vía Spotify. No me ha entusiasmado y en eso coinciden algunos colegas. La verdad es que los últimos discos de Satriani no dicen gran cosa y observo que la banda está desaprovechada. Seguro que en directo será diferente. Como si me hubiera escuchado, rápidamente cambia de tercio con un triplete ganador como son Flying in a Blue Dream, Ice 9 y Crystal Palace, que nos devuelve a los dorados finales de los 80 donde maravilló a todo el mundo con ese Surfing with the Alien (1987) y siguientes.


Al final de If I Could Fly ocurre lo que quería explicar antes...¡se va la luz!. La banda se queda a oscuras ante la sorpresa de todos, ellos los primeros. Sin que falte el humor Marco Minnemann aporrea su batería, que para eso no necesita amplificador, y Satriani bromea diciendo que la culpa es de Keneally, que toca demasiadas notas. Parece ser que un problema de bajada de potencia generalizado en todo el polígono hacía que el consumo tuviera que estar bajo mínimos, para que no "saltaran los plomos", como así ocurrió, de ahí que el aire acondicionado estuviera prácticamente apagado. Pero bueno, rápidamente se restablece la corriente y continúan el concierto con más Shockwave Supernova, que para eso lo están presentando. Es una pasada el elenco de guitarras de Satch, a cual más bonita y colorida. Y por cierto, dice la wikipedia que ronda los 60 tacos...¡pero si parece un chaval!...¡cómo se conserva el tío!.


Unos prescindibles solos de batería y teclado (por un momento creo que Keneally se va a arrancar un Eat that Question zappiano) no llevan directamente al superhit Always with Me, Always with You, ese tema cuya intro de guitarra tocaba todo aquel que pasaba a probar una guitarra en Musical Ortiz en el año 91. Un gran tema sin duda que nos llena de nostalgia. Aunque el momento nostálgico total fue ya en el cierre del set principal y el bis con exactamente los mismos temas que tocó en Sevilla en aquella legendaria noche de "las guitarras locas" previa a la EXPO '92. Hablo por supuesto de Satch Boogie, Big Bad Moon y Surfing with the Alien. Está claro que tiene que recurrir a los mismos ases después de más de 25 años.

Dos horas de calor.

Setlist:
Shockwave Supernova
Flying in a Blue Dream
Ice 9
Crystal Planet
On Peregrine Wings
Friends
If I Could Fly
Butterfly and Zebra
Cataclysm
Summer Song
Drum Solo
Crazy Joey
Keyboard Solo
Luminous Flesh Giants
Always with Me, Always with You
Bass Solo + Rock Medley
God Is Crying
Goodbye Supernova
Satch Boogie
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Big Bad Moon
Surfing with the Alien


miércoles, 13 de julio de 2016

Chris Cheek Quintet, Sevilla 21/06/2016

Monasterio de la Cartuja

Chris Cheek: Saxo Tenor, Saxo Soprano
Jorge Rossy: Batería, Vibráfono
Jaume Llombard: Bajo
Pierre Perchaud: Guitarra
Jordi Matas: Guitarra

Empecé a interesarme por el jazz allá por el año 1991, cuando el Festival de las Leyendas de la Guitarra. Como ya conté por aquí, cada día estaba destinado a un estilo y, en la noche del jazz, me quedé flipado con gente que no había visto nunca como George Benson, Stanley Clark o John McLaughling. Yo venía del rock y lo que me gustaban eran las guitarras, por lo que esa inmersión en el Jazz fue de forma natural a través de ese instrumento. Una cosa lleva a la otra y rápidamente te das cuenta que la guitarra no es precisamente el instrumento predominante en el jazz sino más bien los metales por lo que empecé a escuchar a gente como Charlie Parker, Dizzy Gilespie y Chet Baker. Entonces descubrí a un grupo que conciliaba lo que más me gustaba del jazz y del rock. Un grupo en el que militaban dos baterías, un bajo eléctrico y dos saxofones distorsionados con pedales wah-wah. Se llamaban The Bloomdaddies y pude verlos en un concierto del Festival de Jazz de la Universidad de Sevilla. La energía que desprendían un tal Jorge Rossy a la batería y unos tales Chris Cheek y Seamus Blake a los saxos me dejaron impactados. Aquella banda no duró mucho pero desde entonces los he perseguido, buscando sus discos en el sello FSNT y yendo a los conciertos de sus miembros. Pude ver a Jorge Rossy hace tres de años con su quinteto y a Seamus Blake lo conocí en un fallido concierto. Así que me alegré mucho cuando me enteré que gracias a Assejazz vendría a tocar Chris Cheek con un quinteto en el que también estaba Jorge Rossy.


Sabia de antemano que iba a ser un concierto delicioso. Primero por ser quienes son. Segundo por presentar un disco maravilloso como Saturday Songs (2016). Y tercero porque estando detrás Assejazz y en el magnífico marco del Monasterio de La Cartuja el disfrute está garantizado. En la formación, además de Cheek y Rossy, están el bajista Llaume Lombard y los guitarras Jordi Matas y Pierre Perchaud. Estos últimos no son los que grabaron el disco junto a Chris Cheek y quizá se eche en falta ese pedal steel de la grabación original en las manos de David Soler pero en contrapartida los temas sonaron con más brío, con más ritmo. Y eso que me confesaba Javier Delgado (presidente de Assejazz) que Jordi matas se había preparado los temas en el tren de Barcelona a Sevilla.


El repertorio fue casi en exclusiva el citado último disco de Chris Cheek, Saturday Songs, tocado íntegramente de pé a pá, en el mismo orden del disco. Tan sólo hubo tres concesiones fuera del disco, una al principio, otra justo a la mitad y por último en el bis. Chris Cheek alterna saxo soprano con saxo tenor y las guitarras de Matas y Perchaud alternan protagonismo. Uno con una Gibson 535 y otro con una Telecaster. Dos guitarras muy rockeras para un combo de jazz pero que bien dominadas y domadas consiguieron el perfecto clima que requiere las composiciones de este disco. La parte de pedal steel estuvo bien cubierta por Jordi matas con el slide y un buen conjunto de efectos. Se lo curró.


Y en fin. ¿Qué decir de la parte rítmica con Jaume Llombard y el gran Jorge Rossy a la batería?. Quien no conozca a este tipo que eche un vistazo en internet a su currículum de vértigo. Y además es un tío super amable, simpático y accesible que no tiene inconveniente en compartir cerveza contigo en la barra tras el concierto y hablarte de sus siguientes bolos y proyectos, de lo divino y de lo humano del mundo del jazz, y de lo bien que se lo pasa tocando en un sitio como éste con esa cercanía con el público. Un público afortunado diría yo. Éramos apenas cuarenta personas.

Fotos de Jesús Mayora.

Setlist:
Water Mile
String Finger
Ginger Something
Eye Factory
Bucky's Blues
Either Way
Slow Ships
¿¿??
Saturday Song
Alhambros
Forever Green
Strawberry Jam
While You Sleep
Windmill Hill
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Along the Santa Fe Trail

domingo, 19 de junio de 2016

Neil Young & Promise of the Real, Madrid 18/06/2016

Mad Cool Festival

Neil Young: Guitarra, Voz, Armónica, Teclado
Lukas Nelson: Guitarra, Voz
Mica Nelson: Guitarra, Teclados, Voz
Corey McCormick: Bajo, Voz
Anthony LoGerfo: Batería
Tato Melgar: Percusión

La de anoche fue la cuarta vez que me encontraba con Neil Young en un concierto. Lo he visto con Booker T. & The MG's, lo he visto con Crazy Horse, lo he visto con su banda de amigos en el 2008, y anoche lo veía acompañado de los hijos de su amiguete Willie Nelson. Pero es que anoche vi al NY del After the Goldrush, al NY del Harvest, al NY del Comes a Time, al NY del Mirror Ball y al NY del Rust Never Sleeps. Todo en una velada de unas dos horas y media, con un ambiente, unos amigos y un recinto fantástico. 


Desde que empezó el concierto de Gary Clark Jr., que tocaba previamente, ya se veía a los rusties tomar posiciones, y poco a poco íbamos avanzando hasta situarnos a pocos metros del escenario. Por el camino te vas encontrando y hablando con gente de Sevilla, de Córdoba, de Murcia. A todos les delata la camiseta, todos conocen los mismos puntos de encuentro de la hermandad de Neil: el blog de La Playa, los Rust Fest...todos han visto al tito unas cuantas veces y todos saben que cada concierto es único y especial. Todos o casi todos pasamos de los 40. Pero todos somos unos críos comparados con el septuagenario que en unos minutos nos va a dar una lección a todos. Una lección de honestidad, de hacer y tocar lo que le viene en gana, de no casarse con nadie, de demostrar cómo ser el padrino de unos chavales y sacar lo mejor de ellos, pero sobretodo una lección de que a pesar de que el oxido nunca duerme no está dispuesto a quemarse por él. 


El concierto empieza muy suave, con "After the Gold Rush" al piano. Después la guitarra acústica con "Heart of Gold", "The Needle and the Damage Done"...Neil Young señala a la emergente luna cuando ya empieza a caer la noche y parece que vaya a arrancarse con el "Harvest Moon" pero no, mejor el himno ecologista de "Mother Earth" en el armonio. Y es que Neil Young está embarcado permanente en la cruzada del ecologismo y no escatima medios y esfuerzos en ello, arremetiendo en su último disco contra Monsanto, o con su proyecto LincVolt. Ayer escenificó sus principios ecologistas con flores en el escenario, unas chicas esparciendo semillas y la irrupción de fumigadores acabando con el sueño hippie. Una efectista forma de dar la bienvenida al escenario a Promise of the Real, la banda de los hijos de su buen amigo Willie. Entramos aquí en una nueva etapa del concierto donde como decía al principio volvemos a los tiempos del Harvest, del Comes a Time, con canciones como "Out On the Weekend" (no me la podía esperar, me encantó), "Human Highway" (que me encanta siempre). Quizá se eche en falta un poco más de volumen, un poco mas de empuje, pero no es así como va a funcionar esto. El tito Neil tiene perfectamente planteado el crescendo del concierto y a continuación da un paso adelante aparcando la acústica y colgándose la Gretsch blanca y se marca un "Alabama", "Words" y un "Winterlong" que literalmente me hace llorar de nuevo. No paro de cantar. La gente no para de cantar y entiendo que puede resultar molesto pero, lo siento mucho. 


Y ya finalmente, ocurre, aparece la Old Black, la guitarra sucia que decía el amigo Carrascus. Cuando suenan los primeros acordes de "Down by the River" entramos en éxtasis. Un éxtasis que no tendría un descanso hasta veinte minutos después. Si no fuera por las pintas imberbes de POTR se diría que estamos ante los mismísimos Crazy Horse. Neil Young exprime su guitarra haciéndola aullar y gemir como sólo él sabe hacer y nos da la espalda buscando a sus pupilos, incitándolos, comprometiéndolos, buscando de ellos ponerlos al nivel de entrega al que está dispuesto a llegar en este tour de force. No se escapa ninguno, los busca a todos. Sólo así se puede alcanzar la comunión total entre intérpretes, recinto y audiencia. Más de veinte minutos, señores. Sólo con esto ya ha valido el esfuerzo del viaje pero el concierto no ha acabado aún. Quedan varios momentos igual de intensos pero no tan prolongados, como "Mansion On the Hill", una de mis favoritas de todos los tiempos y que por primera vez la escucho en directo, o la épica "Like a Hurricane", clásico inmortal que parecía no tener fin con todos esos falsos finales que tanto le gustan al tito (hasta el punto de editar un disco sólo con ellos). Y para acabar (con pequeño respiro de por medio) una absoluta declaración de intenciones, himno atemporal y estampado de camisetas: "Rockin' in the Free World"


El concierto se acaba. Nos guste o no hay que pagar el precio de ver estos conciertos en un festival y el tiempo está ajustado, a pesar de haber excedido sobradamente las dos horas. Suena la música ambiental y se ven pipas recogiendo trastos del escenario pero no, esto no puede acabar aquí, hay que conseguir sacar a la banda de nuevo como sea. Y lo conseguimos. No sé si estaba programado, pero lo conseguimos. Y sonaron los acordes te otro pelotazo legendario: "Love and Only Love", poniendo el broche a una noche mágica, como todas las que me ha despachado el gran Neil Young. Gracias José Miguel, Antonio, Nuria, Enrique y Guillermo por la compañía. Nos vemos en el siguiente.

Setlist:
After the Gold Rush
Heart of Gold
The Needle and the Damage Done
Mother Earth (Natural Anthem)
Out On the Weekend
From Hank to Hendrix
Human Highway
Unknown Legend
Someday
Alabama
Words
Winterlong
Down by the River
Mansion On the Hill
Like a Hurricane
Western Hero
Rockin' In the Free World
---
Love and Only Love